A las andadas volví, pronto me arrepentí.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Abrojos, abren ojos.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
En casa del herrero, asador de madero.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Camina más una hormiga que un buey echado.
El buen caballo de ladridos no hace caso.
Más claro, agua.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Sol puesto, obrero suelto.
Cuenta y razón conserva amistad.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Cruz y raya, para que me vaya.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Adelante con los faroles.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Comer arena antes que hacer vileza.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Pájaro que huye, no hace daño.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
En casa llena el loco no se apena.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
No hay rosa sin espinas.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
La gente mala se muere de vejez.
El buey pace donde yace.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Abril, siempre fue vil.
Lo pasado, pisado.
De día beata, de noche gata.
Agárrate, que hay curvas.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.