Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Tiene la cola pateada.
La puerca tira del tapón
Piedra movediza no cría moho.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
No está la Magdalena para tafetanes.
Neblina, del agua es madrina.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Alabanza propia, mentira clara.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Hay quien las mata callando.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Antes el golpe que el grito.
Mala yerba, mucho crece.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Dar de comer al diablo.
Arca abierta al ladrón espera.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Al loco y al toro, dale corro.
Cartas cantan.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Lo robado no luce.
Por San Antón, la gallina pon.
Faena acabada, faena pagada.
Labrador lunero, no llena el granero.
Dame venta y te daré cuenta.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Peor está que estaba.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
El ave canta aunque la rama cruja.
El más avisado cae.
Rama larga, pronto se troncha.
En casa del músico, todos saben cantar.