Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
La espada apareció en este mundo debido al retraso de la justicia.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Este es el hombre de la Paula Pasos.
La comida entra por los ojos.
Con putas y bretones pocas razones.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Leer entre renglones.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Agua turbia no hace espejo.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
El último en saberlo es siempre el interesado.
A tal casa, tal aldaba.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
La libertad no tiene par.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Obra acabada, a dios agrada.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Necio es quien con necios anda.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Por unos pierden otros.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
A cama chica, echarse en medio.
De todos modos, Juan te llamas.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Al hombre de rejo, vino recio.
Antes doblar que quebrar.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.