Hablar hasta por los codos.
Cali es cali y lo demás es loma.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Paciencia y barajar.
A quien dan, no escoge.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Unos tanto y otros tan poco.
Cuanto menos bulto más claridad.
Peor que chile y agua lejos.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Hoy por mí, mañana por ti.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Cuenta errada, no vale nada.
Casa hecha, sepultura abierta.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Donde se pace, que no donde se nace.
El papel que se rompa él.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Quien menos procura, alcanza más bien.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
En materia de dinero, no hay compañero.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Quien no tiene quiere más.
El rostro es el espejo del alma.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Gota a gota, la mar se agota.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Todo lo muy, es malo.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Mente sana, cuerpo sano.
En el peligro se conoce al amigo.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
A cada cosa le llega su tiempo.