Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Bien casada, o bien quedada.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Entre amigos no hay cumplidos.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Crea fama y acuéstate a dormir.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
No quiere música Roque, ni hay tampoco quien la toque.
Al asno no pidas lana.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
El rico nunca está satisfecho.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
A la bota, darla el beso después del queso.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Viejo con moza, mal retoza.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Ajo hervido, ajo perdido.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Nunca falta de que reírse.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
A por ellos, que son pocos y cobardes.