Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Los casados, casa quieren.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Come y bebe, que la vida es breve.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
A hora mala no ladran canes.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Me traen por la calle de la amargura.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Lo bien hecho bien parece.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Bolsa llena, quita las penas.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Remienda paño y pasarás año.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
La cortesía exige reciprocidad.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Cabra manca, a otra daña.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Humedades de Abril, malas son de salir.
A confesión de parte relevo de prueba.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Haz mal y guárdate.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Quien amaga y no da, miedo ha.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
A gran seca, gran mojada.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.