Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
El que de joven come perdices, de grande caga las plumas.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
A amo ruin, mozo malsín.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
O Corte o cortijo.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Albacete, caga y vete.
Es el tercero en discordia.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Poco dinero, poco sermón.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
No hay que pedirle peras al olmo.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
A fin de año, remienda tu paño.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Más vale oler a asno que a muerto.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Más vale la sal, que el chivo.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
No canta mal las rancheras.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Quien duerme no coge liebre.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.