Haber muchos cocos por pelar.
Carga que place, bien se trae.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Jugar bien sus cartas.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Un suspiro es poco alivio.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Más vale poco que nada.
Saber si pisa culebra o si pisa bejuco.
Atender y entender para aprender.
Hacer de necesidad virtud.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
La venganza es un plato para tomar frío.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Cuando el pobre lava, llueve.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Mas vale tener mal burro que ninguno.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Dame pan y dime tonto.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
Va para atrás como el cangrejo.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
A buen salvo está el que repica.
Confesión obligada, no vale nada.
No dar su brazo a torcer.
Mala hasta vieja la zangarilleja.