El que se apura llega tarde.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
El perro con rabia, de su amo traba.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Nunca falta un roto para un descosido.
Noche toledana. (Irse de farra).
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Abad y ballestero, mal para los moros.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Hablar a tiempo requiere tiento.
Saber dónde aprieta el zapato.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Cada día olla, amarga el caldo.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Antes el golpe que el grito.
Año lluvioso, échate de codo.
Mejor precavido, que arrepentido.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Baila más que un trompo.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.