Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Le dijo la sartén al cazo.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
A chico pié, gran zapato.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Con buena polla bien se jode.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Las palabras se las lleva el viento.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
La puerca tira del tapón
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Caro compró el que rogó.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Irse con la música a otra parte.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Buey harto no es comedor.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
Palos con gusto no duelen.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Costar más el caldo que las albóndigas.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Burro empinado, por hombres es contado.
Carne de cochino, pide vino.
Del monte sale, con que se arde.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Ir y no volver, es como querer y no poder.