El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Paja al pajar y barberos a rapar.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Quien la haga que la pague.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Quien come aprisa, come mal.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
No hay bestia que no brame en su guarida.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Es de bien nacido ser agradecido
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
El mal cobrador hace mal pagador.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
A la par es negar y tarde dar.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Mal se conforma con el viejo la moza.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Al mal cocinero le estorban hasta las cucharas.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Rectificar es de sabios.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.