Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Necio que calla por sabio que pasa.
El avariento nunca está contento.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Dar la callada por respuesta.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Llenar el tarro.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Abre la boca que te va la sopa.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Bailar la trabajosa.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Guagua que llora mama.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Más vale sudar que estornudar.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Tras el vicio viene el lamento.
Está mal pelado el chancho.
Meter aguja y sacar reja.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.