Hablando se entiende la gente.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Hacer mangas y capirotes.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Escucha el silencio... que habla.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Escucha el viento... que inspira
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Quien amaga y no da, miedo ha.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
La buena cena, temprano suena.
A días claros, oscuros nublados.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Mal duerme quien penas tiene.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Nadie es mejor que nadie.
Alcanza, quien no cansa.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Este navega con banderita de pendejo.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.