Lágrimas de viuda, poco duran.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Juntos pero no revueltos.
El que no enseña no vende.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
Gota a gota, la mar se agota.
No hay enemigo pequeño.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
El blanco hielo de agua es mensajero
Con tontos, ni a coger hongos.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
El vino es la teta del viejo.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Al hambre no hay pan negro.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
La esperanza no llena la panza.
A las diez en la cama estés.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Hijo de tigre nace pintado, y el de la chucha rabipelado.
Escucha tu corazón... que sabe.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Navidad en viernes, siembra por donde pudieres.
Cien refranes, cien verdades.
No gastés pólvora en chimancos.
Nunca te duermas en los laureles.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Nadie compra la vaca si le regalan la leche.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.