Mal haya la pájara que en su nido caga.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Por el becerro se amansa la vaca
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
A todo marrano le llega su diciembre.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Quien ama a Beltrán ama a su can.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Tiene la cola entre las patas
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
Quien hace un cesto hace cien.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Roer siempre el mismo hueso
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Después de la risa viene el llanto.
De perdidos, al río.
Febrero el corto, el pan de todos.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
No busques pan en la cama del can.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Campana cascada, nunca sana.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Madre pía, daña cría.