Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Amor de niña, agua en cestillla.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Cuando canta la rana, buena semana.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
La masa y el niño en el verano sienten frío.
Quien calla otorga
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Otra cosa es con guitarra
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Cuando canta el cuco, una hora llueve y otra hace enjuto.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Todo el mundo nace poeta.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Nunca con menores, entables amores.
Despacito y buena letra.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Cerrado a cal y canto.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
El sordo no oye, pero bien que compone.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
No se envía a un muchacho a recoger miel
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Baila Antón según le hacen el son.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.