Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El que asno nace, asno se queda.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
El borriquito delante, para que no se espante.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
No se cazan liebres tocando almireces.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Ni llueca eches que pollos saques.
Echa cuentas, que te saldrán cuentos.
Si el aire frío salta El Pirineo, por todas partes nieve y hielo veo.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Agua de llena, noche de angulas.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
El que la sigue la consigue.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
La marcha instruye al asno.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Quien da para recibir no da nada
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Cada uno en su casa es rey.
El mandar no tiene par.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Manos frías, amor para un día, manos calientes, amor para siempre.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Un pie calzado y otro descalzo
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.