Lo malo sin maestro se aprende.
Encontrar al perro en la olla
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
De solo aire no vive nadie.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Donde no hay celos no hay amor.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Hijos casados, trabajo doble.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
No todos los que van a la iglesia son santos
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Callado mata conejo.
Los enamorados, no ven a los lados.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
La barriga llena da poca pena.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
El trompo mientras más lo lían más baila.
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Hablar con el corazón en la mano.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
No hay secreto si tres lo saben.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Puerco que no grita cuchillo con el.
El casado casa quiere.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
A la gorra, ni quien le corra.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Ni cenamos ni se muere padre.
No hay más sordo que el que no quiere oír.