Para su madre no hay hijo feo.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
El mejor sol es el que calienta hoy
Oración de perro no va al cielo.
Loro viejo no aprende a hablar.
¿Si un mono está entre los perros, por qué no aprenderá a ladrar?
De joven maromero y de viejo payaso.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Dar a un hijo mil onzas de oro no es comparable a enseñarle un buen oficio.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Si volaran los necios, no veríamos el cielo.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Al rebuznar se verá quien no es león
La vida es un montón de pequeñas cosas
Es de bien nacido ser agradecido
Buena crianza no pierde punto.
De tal palo tal astilla.
El corazón no habla, pero adivina.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
A la vejez, viruelas.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Quien siempre adula se quema las mangas
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Muerto el perro, el gato es el que ladra.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Dios, si da nieve, también da lana.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Según es el pájaro así es el nido.
Cada cual en su corral.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Ni guinda chupada, ni moza besada.