El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
El poeta nace y no se hace.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
La admiración alaba, el amor es mudo
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Oír campanas y no saber dónde.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
No es el que más grita el que tiene más razón.
Alabar y callar para medrar.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
El que calla, no dice nada.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Quien se quemare, que sople.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Si a tu hijo no le das castigo, serás su peor enemigo.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Hacer algo de cayetano.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
No hay pero que valga.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Al hijo del rico no le toques el vestido.
La noche es capa de pecadores.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
No seas mono, porque te bailan.
Tanto nadar para morir en la orilla.
El perfume bueno viene en frasco chico
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
No se puede mamar y protestar.
Aprende llorando y reirás ganando.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
A quien has de acallar, has de halagar.
Músico pagado no hace buen son.