El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Reniego de plática que acaban en daca.
El cobarde vive, el valiente muere.
A su tiempo se cogen las uvas.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Reyes y mujeres no agradecen.
El que canta, sus males espanta.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
El que con cojos anda se llama bastón.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Que se le va a hacer al mal cuando remedio no hay.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
La noche es capa de pecadores.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Quien se casa, mal lo pasa.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Quien bien siembra, bien coge.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
El mal comido no piensa.
La zorra no se anda a grillos.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Cada cual en su corral.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Conocido el daño, el huirlo es sano.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.