Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Mal huye quien a casa torna.
Quien roba una vez, roba diez.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Lágrimas de viuda, poco duran.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Algún día, ahorcan blancos.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
El que mal anda, mal acaba.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
A causa perdida, mucha palabrería.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
El búfalo amarrado detesta al búfalo que cabalga por la llanura. (No cuentes dinero delante de los pobres).
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Capa de pecadores es la noche, señores.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Vencer no es vergonzoso
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
La abundancia mata la gana.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Haz aquello que quieras haber hecho cuando mueras.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
Al miedo plata; y al amor cariño.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.