Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Por el hilo se saca el ovillo.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Inútil como cenicero en moto.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
A buen amigo buen abrigo.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Pobre atestado saca mendrugo.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Faldas largas, algo ocultan.
Primero es la camisa que el sayo.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Si el caballo no sube, el burro mucho menos.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
El hábito es una camisa de hierro.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
No canta mal las rancheras.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
A su tiempo maduran las brevas.
A cada cañada le llega su añada.
Arandino, borracho fino.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Hombre osado, bien afortunado.
El hombre por el traje, la perdiz por su plumaje.