Inflama más la comida que las musas
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Muchos pocos hacen un mucho.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Compañía de dos, mi perro y yo.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
De perdidas al río.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Por sus hechos los conoceréis.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
No hay amor sin dolor.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Cuanto más tienes, más quieres.
Madre muerta, casa deshecha.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Bien está lo que bien acaba.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Un ten con ten para todo está bien.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Quien presume de aventuras tiene más ganas de trofeos.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.