Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Hambre matada, comida acabada.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Aquí paz y en el cielo gloria.
El miedo guarda la viña.
También al verdugo ahorcan.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Salud perdida, salud gemida.
La vida es un juego.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
A la mujer y al mulo, en el culo.
No tengo gato, ni perro, ni velas en ese entierro.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
El hambre mató a pocos; la hartura a muchos.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
El que demonios da, diablos recibe.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.