Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
El paraíso está en el regazo de una madre.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
La cuenta de la cena, no es la que nos llena.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
El ruin calzado sube a los cascos.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Después de un gustazo, un trancazo.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Dejadle correr, que él parará.
Los amantes que se pelean, se adoran
Malo vendrá que bueno me hará.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Hacer agua los dientes.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Quien sabe adular sabe calumniar.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Compañía de los dos fue la del edén y no salió nada bien.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
La prudencia es la fuerza de los débiles.
La belleza más divina, también defeca y orina.
Valentón y rufián, allá se van.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
A perro viejo no hay tus tus.
El que ríe el último, ríe mejor.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Nadie está contento con su suerte.