Manda, manda, Pedro y anda.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Obras caritativas, esas son mis misas.
El que rompe viejo, paga nuevo.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
No se puede servir a dos señores.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Primero es Dios que todos los santos.
Quien hizo una...hace dos
El que escupe para arriba en la cara le cae.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Perros raspan, pero la caravana passa.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
La cama guarda la fama.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
El que bien vive, harto letrado es.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
A buen bocado, buen grito.
Son nones y no llegan a tres.
Monja de Santa Irene, que en brazos llevas el nene.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Casa revuelta, huéspedes espera.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Del lobo un pelo.
Loro viejo no da la pata.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
A quien le duele una muela que la eche fuera.
A gallo viejo gallina joven.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Manos blancas no ofenden.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
De poniente, ni viento ni gente.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.