A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Quien mocos envía, babas espera.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Día que pasa, día que no, día perdido.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
El perro del hortelano, que ni come las berzas ni las deja comer al amo.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Nadie se meta donde no le llaman.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
En el medio está la virtud.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Del árbol caído todo el mundo hace leña.
Parecer uña y carne.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Más raro que perro verde
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Humano es el errar y divino el perdonar.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Bien casada, o bien quedada.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
En casa llena el loco no se apena.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
El llanto es el privilegio del hombre.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.