Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Costurera mala, la hebra de a vara.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Los refranes no engañan a nadie.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Las cañas se vuelven lanzas.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
La bonita es más bonita, con la cara lavadita.
Deja al menos un huevo en el nido
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El pan es freno del vino.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Es más largo que un día sin pan.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Carta echada, no puede ser retirada.
La verguenza es último que se piedre.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Hacer la del humo.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Abejas que tienen miel, tienen aguijón.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
La barca pasa, pero el río queda.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Hambre larga, no repara en salsas.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
El perezoso que acaba de comerse una banana, pregunta: ¿Puede plantarse la piel?
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Más enredado que un kilo de estopa.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
Dios castiga sin dar voces.
A falta de manos, buenos son los pies.
Para aprender, perder.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El que jura miente.
Bollo de monja, costal de trigo.
A escote, no hay pegote.
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.