Cada día tiene su refrán y su afán.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Quien come aprisa, come mal.
Sin harina no se camina.
Mucho ruido y pozas nueces.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cavas tu tumba con los dientes.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Dar en el clavo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Emborrachar la perdíz
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
El amor mueve montaña.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Que con su pan se lo coman.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
Donde entra la cabeza, entra la cola
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
El que no mira, suspira.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Aun el león se defiende de las moscas.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Callemos, que el sordo escucha.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Atáscate, que hay lodo.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Puerco que no grita cuchillo con el.
El vino comerlo, y no beberlo.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Comida que escasea, bien se saborea.