A nadie le amarga un dulce.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Ni lava ni presta la batea.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Variante: La vaca pequeña siempre parece chala.
El calamar, en todos los mares sabe nadar.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
Despacito por las piedras
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
En largos caminos se conocen los amigos.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
A cada lechón le llega su noche buena.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El que afloja tiene de indio.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
A caracoles picantes, vino abundante.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Según el sapo es la pedrada.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Como el espigar es el allegar.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Mala yerba, mucho crece.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Zurcir bien es más que tejer.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
No amamos a una mujer por lo que dice, amamos lo que dice porque la amamos.
Tras el buen comer, ajo.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.