Llevar fuego en una mano y agua en la otra
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El gañán y el gallo, de un año.
El cerdo siempre busca el fango.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Tentar la huevera a las gallinas
Hay que andar más tieso que un ajo.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Mañana te lo dirá la vida.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Ponerse la tapa en la cabeza
Muchas cabezas teñen pelo, pero no todas tienen sesos.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Cual andamos, tal medramos.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Libro cerrado no saca letrado.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
El diente de la cabra menos come que daña.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Las prendas de ropa son alas.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
¡A darle que es mole de olla!
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.