A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El corazón nunca es engañador.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
No hay alegría sin aflicción.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Vísteme despacio que estoy de afán.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Lo comido por lo servido.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Buena estatura es media hermosura.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
La práctica hace al maestro.
Real ahorrado, real ganado.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Zapatero a tus zapatos.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Chivo que se devuelve se esnuca.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
El que más hace, menos alcanza.
Lo prometido es deuda.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
La manda del bueno no es de perder.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
A misa, no se va con prisa.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.