Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Buen oficio es no tener ninguno.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
El hombre que se enoja se derrotará a sí mismo en el combate, lo mismo que en la vida.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
¿Quién con una luz se pierde?
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Plata en mano, culo en tierra.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
La madurez solo se vive una vez.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Aire gallego, escoba del cielo.
La felicidad es como un león insaciable
Donde hay orden, hay bendición.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Belleza de cuerpo no se hereda
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
El que habla es el que peca.
Errar es humano.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Se queja más que la llorona.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
El último que se pierde es la esperanza.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Daño merecido, no agravia.