los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Es agradable ser importante, pero más importante es ser agradable.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Dios hizo la curación y el médico se llevó los agradecimientos.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Los golpes hacen silencio.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
La fuerza no es un remedio
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El que tiene narices, no manda a oler.
De la esperanza vive el cautivo.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Nadie toma lo que no le dan.
El mono sabe el palo al que trepa.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
A la ocasión la pintan calva.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
No juzgues el barco desde tierra
No porque ande pa delante, deja de ser ignorante.
El que anda en silencio, cazar espera.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Se dice el pecado, pero no el pecador.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
El oficio hace maestro.