Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
La paciencia es la llave del paraíso.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Dios nos coja confesados.
Cortesías engendran cortesías.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Freídle un huevo, que dos merece.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Dios perdona a quien su culpa llora.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Callar y coger piedras es doble prudencia.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Escucha el silencio... que habla.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.