La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Donde hay cariño, allí va el niño.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Si quieres vida segura, asienta el pie en la llanura.
El viejo que se cura, cien años dura.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Amor por cartas son promesas falsas.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
El amor entra por los ojos.
La glotonería acaba con muchos.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Cual es el rey, tal es la grey.
Nadie se muere dos veces.
Calienta más el amor que mil fuegos
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Rey determinado no ha menester consejo.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Casa hecha, sepultura abierta.
Se supone que es una virgen; en resumen, todo va bien.
A buen sueño, no hay cama dura.
No hay merluza grande que pese poco.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.