Mujeres y almendras, las que no suenan.
Sin un duro, no ha futuro.
Cada gusto cuesta un susto.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
De todas maneras, aguaderas.
Haz bien y vive alegre.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Un mal con un bien se apaga.
El diablo es puerco.
La del sastre de Campillo, que cosía de balde y ponía el hilo.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
A cada cosa le llega su tiempo.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Es más feo que carro visto por debajo.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
No hay bestia que no brame en su guarida.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Bien está el pájaro en su nido.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A gran salto, gran quebranto.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.