Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
En la variación consiste el gusto.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
La vida no es senda de rosas.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Al que le pique, que se rasque.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
Quien dice la verdad, cobra odio.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Ama como el lobo ama a la oveja
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
El que jura miente.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
A quien le dan pan que no coma.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Deja la h de ayer para hoy.
Con pan y vino, se anda el camino.
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Los compañeros de cama se escogen de día
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
El que con cojos anda se llama bastón.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El que está a las duras, está a las maduras.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Hijo de puta no es nacer, es más bien saberlo ser.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Para el postrero no hay cuchara.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.