Humedades de Abril, malas son de salir.
El que está en pié, mire no caiga.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Cien refranes, cien verdades.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
Hormigas con ala tierra mojada.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Es más limpio que el cuello de un sacerdote.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
La naturaleza proveerá.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
Cuanto más sepas, más sufrirás.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
La curiosidad anda en busca de novedad.
Quien nada sabe de subida, nada sabe de bajada.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
En boca cerrada no entran moscas.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Ante la duda, abstente.
Hijo descalostrado, medio criado.
El tiempo aclara las cosas.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Hablar por la boca del ganso.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
A la mujer casada, el marido le basta.