El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
El verano es la madre de los pobres
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Hasta ajustar, regatear.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Comida sin hospitalidad es medicina.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Una alegría esparce cien pesares.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Con las buenas palabras nadie come.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Con chatos, poco o ningún trato.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Oración de perro no va al cielo.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Desee bien, sea bueno.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
La mujer es gente en la letrina.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
El mal que no es durable, es tolerable.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
La suerte es de quien la tiene.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
El sueño es alimento de los pobres.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
No se puede servir a dos señores.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
El tiempo es el mejor consejero