Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
A la mujer casada, el marido le basta.
La buena hija dos veces viene a casa.
A quien presta nada le resta.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Arte para lograr es el dulce hablar.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
La vida pende de un hilo.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
La verdadera amistad es inmortal.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El amor no se mendiga, se merece.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Nadie da lo que no tiene.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
La mejor lotería, es una buena economía.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El mal que no tiene cura es la locura.
A malos ratos, buenos tragos.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
Envidia, ni tenerla ni temerla.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Tal vendrá que tal te quiera.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.