Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
El corazón no sabe mentir
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Ese baila al son que le toquen.
Nadie se meta donde no le llaman.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Por Santa Catalina, respigos y sardinas.
Cada gusto cuesta un susto.
El que es sabio nunca enceguece.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
El hable es plata, el silencio es oro.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.