Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El miedo a los pequeños defectos hace crecer los grandes
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
Por el rastro se da con la liebre.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Irse con la capa al toro, no es para todos.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Para llegar al destino, hay que iniciar el camino.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
A buen hambre, no hace falta condimento.
No es buena casa la que no tiene al lado bosque y río.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Que cada cual espante sus pulgas.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Rosa que muchos huelen, su fragancia pierde.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Más obrar que hablar.
Un hombre puede lo que sabe
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Pensando en pajarito preña'o
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Es de sabios, cambiar de opinión.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.