Molino cerrado, contento el asno.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Amor y vino, sin desatino.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Donde hay orden, hay bendición.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
A mala suerte, envidia fuerte.
Que dulce queda la mano al que da.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El sol brilla para todos.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
La menta, el amor aumenta.
Buena cara dice buen alma.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
En lo ajeno, reina la desgracia.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Buena compañía, Dios y Santa María.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Querer es poder.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
El amor iguala a los que se aman.
La fantasía es el reposo del alma
La vida mejora de hora en hora.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.