Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
La virtud es de poco sueño.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
La mujer y la vaca, con día para casa.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Bailar la trabajosa.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El amor no se compra con dinero.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Aquel que guarda siempre tiene.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
El amor mueve montaña.
El amor vence todo.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Hijos y mujer añaden menester.
La tercera es la vencida"
Por una alegría mil dolores
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Del necio, a veces, buen consejo.
Bondad con hermosura, poco dura.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La suerte está echada.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Las sueños, sueños son.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.