Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
La crianza aleja la labranza.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Hacer enseña a hacer.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Comer sin trabajar, no se debe tolerar.
Bien ora quien bien obra.
Un día de obra, un mes de escoba.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Años y trabajo ponen el pelo blanco.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Más da el duro que el desnudo.
Ocio, ni para descansar.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
El uso hace al maestro.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
Cada cual es hijo de sus obras.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Estrenar casas y domar potros, otros.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Interés, cuánto vales.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Del ocio nace el feo negocio.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.