Gente de navaja, poco trabaja.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Los negocios no tienen ocio.
Obras vea yo; palabras, no.
La mala paga , aunque sea en paja.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
A quien labora, Dios lo mejora.
Los dioses ayudan al que trabaja
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Obras caritativas, esas son mis misas.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Obra acabada, a dios agrada.
La noche para pensar, el día para obrar.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Donde hay obras, hay sobras.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.