Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Agua del cielo no quita riego.
Toda desgracia es una lección.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
A gallo viejo gallina joven.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Lo poco, nunca dio mucho.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
Cuando Marzo mayea, Mayo marcea.
Lo que siembras cosechas.
Bien ama quien nunca olvida.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Un pie calzado y otro descalzo
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Adorar al sol que nace, todo el mundo lo hace; al sol que muere, nadie lo quiere.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Nunca te apures para que dures.
No esperes a tejer tu capa cuando empieza la lluvia.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
La alegría alarga la vida.
Pan no mío, me quita el hastío.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
A buey viejo, pasto tierno.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.