A cabo de rato, Andújar.
A hora mala no ladran canes.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
A la hora de la quema se verá el humo.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
A su tiempo se cogen las uvas.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Con agua pasada, no muele el molino.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
De uvas a peras.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
De higos a brevas, larga las lleva.
De hoy a mañana se cae una casa.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
El que se apura llega tarde.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
El que temprano se moja tiempo tiene de secarce.
El viento y la marea no esperan a nadie.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
En todas partes tiene la semana su martes.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Es más larga que la cuaresma.
Es más puntual que un ingles.
Este arroz ya se coció.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Hay más días que sandías.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Hoy arreboles, mañana soles.
La buena vida no quiere prisas.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
La ocasión llega, llama y no espera.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
La prisa será tardar.
La prisa se tropieza en sus propios pies.